Poemes - Poemas - Poems - Gedichte

 

          Poemes (idiomes originals)


Eduard Toldrà "Seis canciones castellanas"

 

La zagala alegre (Pablo de Jerica)

A una donosa zagala
su vieja madre reñía
cuando pasaba las horas
alegres, entretenidas;
Y ella, su amor disculpando,
con elocuencia sencilla,
cantando al son del pandero,
así mil veces decía:
ahora que soy niña, madre,
Ahora que soy niña,
déjeme gozar ahora,
sin que así me riña.
¿Qué mal nos hace Salicio
si cuando pasa me mira,
y me tira de la saya
o en el brazo me pellizca?
No piense, madre, que busca
mi deshonra; no lo diga:
mi gusto sólo, y su gusto,
queriéndome así codicia.
Ahora que soy niña, madre, etc.
Cuando casada me vea, hecha mujer de familia,
me sobrarán mil cuidados,
me faltará mi alegría.
Por eso quisiera, madre,
pasar alegres los días
que me restan de soltera,
en bailes, juegos y risas.
Ahora que soy niña, madre, etc.

 

Madre, unos ojuelos vi (Lope Felix de Vega Carpio)

Madre, unos ojuelos vi,
verdes, alegres y bellos.
¡Ay, que me muero por ellos,
y ellos se burlan de mí!
Las dos niñas de sus cielos
han hecho tanta mudanza,
que la calor de esperanza
se me ha convertido en celos.
Yo pienso, madre, que vi
mi vida y mi muerte en ellos
¡Ay, que me muero por ellos,
y ellos se burlan de mí!
¡Quién pensara que el color
de tal suerte me engañara!
Pero ¿quién no lo pensara,
como no tuviera amor?
Madre, en ellos me perdí,
y es fuerza buscarme en ellos.
¡Ay, que me muero por ellos,
y ellos se burlan de mí!

 

Mañanita de San Juan (Anònim)

Mañanita de San Juan,
mañanita de primor,
cuando damas y galanes
van a oir misa mayor,
allá va la mi señora,
entre todas la mejor;
viste saya sobre saya,
mantellín de tornasol,
camisa con oro y perlas,
bordada en el cabezón;
en la su boca muy linda
lleva un poco de dulzor;
en la su cara tan blanca
un poquito de arrebol
y en los sus ojuelos garzos
lleva un poco de alcohol;
así entraba por la iglesia
relumbrando como el sol.
Las damas mueren de envidia
y los galanes de amor;
el que cantaba en el coro
en el credo se perdió;
el abad que dice misa
ha trocado la lición,
monacillos que le ayudan
no aciertan responder, non,
por decir amén, amén,
decían amor, amor.

 

Nadie puede ser dichoso (Garcilaso de la Vega)

Nadie puede ser dichoso,
Señora, ni desdichado,
sinó que os haya mirado.
Porque la gloria de veros
en ese punto se quita
que se piensa mereceros.
Así que, sin conoceros,
nadie puede ser dichoso,
Señora, ni desdichado,
sinó que os haya mirado.

Cantarcillo (Lope Felix de Vega Carpio)

Pues andáis en las palmas,
ángeles santos,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.
Palmas de Belén
que mueven airados
los furiosos vientos
que suenan tanto:
no le hagáis ruido,
corred más paso,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.
El niño divino,
que está cansado
de llorar en la tierra
por su descanso,
sosegar quiere un poco
del tierno llanto.
Que se duerme mi niño,
tened los ramos.
Rigurosos hielos
le están cercando;
ya veis que no tengo
con qué guardarlo.
Ángeles divinos
que váis volando,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.

 

Después que te conocí (Francisco Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas)

Después que te conocí,
todas las cosas me sobran:
el sol para tener día,
abril para tener rosas.
Por mi bien pueden tomar
otro oficio las auroras,
que yo conozco una luz
que sabe amanecer sombras.
Bien puede buscar la noche
quien sus estrellas conozca,
que para mi astrología
ya son escuras y pocas.
Bien puede la margarita
guardar sus perlas en conchas,
que búzano de una risa
las pesco yo en una boca.
Ya no importunan mis ruegos
a los cielos por la gloria,
que mi bienaventuranza
tiene jornada más corta.

Joan Magrané - Tres poesies de Bartomeu Rosselló-Pòrcel (1913-1938)


Inici de campana
Inici de campana

efímer entre els arbres

—fora porta— de tarda.

La pols dels blats apaga

un or trèmul en punxes

blanquinoses de plana.

L’àmbit vincla i perdura

comiats d’enyorances d’avui mateix.

Desvari de vies solitàries.

Argila i calç.

Finestres de la casa tancada,

quan torno, d’horabaixa,

girant-me adesiara.

 

Pluja al jardí de l’Ateneu
Breus vermellors subtils en llamp.

Cercles menuts de verd i blanc.

Corbes gracioses de l'herbam,

ajupides en el quadrat.

Una pedra, al mig, posa argents

i ploms en lluita.

I, damunt tot,

vellut i negre de palmeres

mai no agitades per cap vent.

 

Leda
L'aigua rissa un aire fi

—estrofa de blaus, carícia—

i acusa sedes recents,

presó de llunes fingides.

Sobre el cristall, una obaga

divina fressa lasciva.

Ones i plomes en flagell.

Nervi de roses. Enigma.

Marbres de l'instant s'encenen

vora la fuga imprevista.

Pompa, silenci, fatiga.

Corba de blancs i d'espines.

L'escenari entremalia

la procacitat maligna. 

Xavier Montsalvatge "Cinco canciones negras"

 

Cuba dentro de un piano (Rafael Alberti)

Cuando mi madre llevaba un sorbete de fresa por sombrero
y el humo de los barcos aún era humo de habanero,
Mulata vueltabajera...
Cádiz se adormecía entre fandangos y habaneras
y un lorito al piano quería hacer de tenor.
...dime dónde está la flor
que el hombre tanto venera.

Mi tío Antonio volvía con su aire de insurrecto.
La Cabaña y el Príncipe sonaban por los patios de El Puerto.
(Ya no brilla la Perla Azul del mar de las Antillas.
Ya se apagó, se nos ha muerto.)
Me encontré con la bella Trinidad...
Cuba se había perdido y ahora era verdad.
Era verdad, no era mentira.
Un cañonero huido llegó cantándolo en guajiras.
La Habana se perdió. Tuvo la culpa el dinero...
Cayó,
calló el cañonero.
Pero después, pero ¡ah! después…
fue cuando al SÍ
lo hicieron YES. 

 

Punto de habanera (Siglo XVIII) (Nestor Luján)

La niña criolla pasa
con su miriñaque blanco.
¡Qué blanco!
¡Hola, crespón de tu espuma;
¡marineros, contempladla!
Va mojadita de lunas
que le hacen su piel mulata.
Niña, no te quejes,
tan solo por esta tarde.
Quisiera mandar al agua
que no se escape de pronto
de la cárcel de tu falda.
Tu cuerpo encierra esta tarde
rumor de abrirse de dalia.
Niña no te quejes,
tu cuerpo de fruta está
dormido en fresco brocado.
Tu cintura vibra fina
con la nobleza de un látigo.
Toda tu piel huele alegre
a limonar y naranjo.
Los marineros te miran
y se te quedan mirando.
La niña criolla pasa
con su miriñaque blanco.
¡Qué blanco!

 

Chévere (Nicolás Guillén)

Chévere del navajazo,
se vuelve él mismo navaja:
pica tajadas de luna,
mas la luna se le acaba;
pica tajadas de canto,
mas el canto se le acaba;
pica tajadas de sombra,
mas la sombra se le acaba,
y entonces pica que pica
carne de su negra mala.

 

Canción de cuna para dormir a un negrito (Ildefonso Pereda Valdés)

Ninghe, ninghe, ninghe,
tan chiquitito
el negrito
que no quiere dormir.
Cabeza de coco,
grano de café,
con lindas motitas,
con ojos grandotes
como dos ventanas
que miran al mar.
Cierra los ojitos.
negrito asustado;
el mandinga blanco
te puede comer.
¡Ya no eres esclavo!
Y si duermes mucho,
El señor de casa
promete complar
traje con botones
para ser un ‘groom’.
Ninghe, ninghe, ninghe.
duérmete, negrito,
cabeza de coco,
grano de café.

Canto negro (Nicolás Guillén, 1902-1989)

¡Yambambó, yambambé!
Repica el congo solongo,
repica el negro bien negro:
[¡Aoe!] congo solongo del Songo
baila yambo sobre un pie.
[Tambambó, yambambé.]
Mamatomba,
serembe cuserembá.
el negro canta y se ajuma,
[mamatomba serembé cuserembá.]
el negro se ajuma y canta,
[mamatomba serembé cuserembá,]
el negro canta y se va.
Acuememe serembó.
aé;
[yambambó]
aé.
[yambambé
aó.]
Tamba, tamba, tamba, tamba,
tamba del negro que tumba:
tamba del negro, caramba,
caramba, que el negro tumba,
¡Yambá! ¡Yambó!
¡Yambambé, [yambambó, yambambé!
¡Baila yambó sobre un pié.]

Frederic Mompou "Combat del somni" (Josep Janés, 1913-1959)

Damunt de tu, només les flors
Damunt de tu, només les flors
eren com una ofrena blanca:
la llum que daven al teu cos
mai més seria del branca;
tota una vida de perfum
amb el seu bes t'era donada.
Tu resplendies de la llum
per l'esguard clos atresorada.
Si hagués pogut ésser sospir
de flor! Donar-me, com un llir,
a tu, perquè la meva vida
s'anés marcint sobre el teu pit.
I no saber mai més la nit,
que al teu costat fóra esvaïda.

 

Aquesta nit un mateix vent
Aquesta nit un mateix vent
i una mateixa vela encesa
devien dur el teu pensament
i el meu per mars on la tendresa
es torna música i cristall.
El bes se’ns feia transparència
-si tu eres l’aigua, jo el mirall-
com si abracéssim una absència.
El nostre cel fóra, potser,
un somni etern, així, de besos
fets melodia i un no ser
de cossos junts i d’ulls encesos
amb flames blanques i un sospir
d’acariciar sedes de llir?

 

Jo et pressentia com la mar

Jo et pressentia com la mar
i com el vent, immensa, lliure,
alta, damunt de tot atzar
i tot destí. I en el meu viure, 

com el respir. I ara que et tinc
veig com el somni et limitava.
Tu no ets un nom, ni un gest. No vinc
a tu com a la imatge blava 

d’un somni humà. Tu no ets la mar,
que és presonera dins de platges,
tu no ets el vent, pres en l’espai. 

Tu no tens límits; no hi ha, encar,
mots per a dir-te, ni paisatges
per ser el teu món —ni hi seran mai. 

Fes-me la vida transparent
Fes-me la vida transparent,
com els teus ulls;
torna ben pura la mà meva,
i al pensament
duu-m’hi la pau.
Altra ventura no vull,
sinó la de seguir
l’estela blanca que neixia
dels teus camins.
I no llanguir
per ser mirall d’uns ulls.
Voldria ser com un riu oblidadís
que es lliura al mar,
les aigües pures de tota imatge
amb un anhel de blau.
I ser llavors feliç
de viure lluny d’amors obscures
amb l’esperança del teu cel. 


Ara no sé si et veig, encar

Ara no sé si et veig, encar.
Els ulls et miren, i voldria
que aixó fos veure’t. Si sabia
que et veig i et sé, com fóra avar
de poder dir que cap mirall
del món, ni l’aigua més serena
no et saben dir; que sols alena
un pit que estimi el que el cristall
no veu ni diu! Si fos així!
Que tu només fossis en mi!
Lluny dels meus ulls, tan limitada,
tan reduïda a gest, a esguard,
a imatge, a veu, que jo fos part
de tu, vivent per ma mirada.

 

Manuel de Falla: Siete canciones populares españolas (Anònim)

 

El paño moruno

Al paño fino, en la tienda,
una mancha le cayó;

Por menos precio se vende,
porque perdió su valor.¡Ay!

 

Seguidilla Murciana

Cualquiera que el tejado

tenga de vidrio,

no debe tirar piedras

al del vecino.

Arrieros semos;

¡puede que en el camino,

nos encontremos!

Por tu mucha inconstancia,

yo te comparo

con peseta que corre

de mano en mano;

Que al fin se borra,

y créyendola falsa

nadie la toma!

 

Asturiana

Por ver si me consolaba,

arrimeme a un pino verde,

por ver si me consolaba.

Por verme llorar, lloraba.

Y el pino como era verde,

por verme llorar, lloraba.

 

Jota 

Dicen que no nos queremos

porque no nos ven hablar;

a tu corazón y al mío

se lo pueden preguntar.

Ya me despido de tí,

de tu casa y tu ventana,

y aunque no quiera tu madre,

adiós, niña, hasta mañana.

Aunque no quiera tu madre...


Nana

Duérmete, niño, duerme,

duerme, mi alma,

duérmete, lucerito

de la mañana.

Nanita, nana,

nanita, nana,

duérmete, lucerito

de la mañana.

 

Canción

Por traidores, tus ojos,

voy a enterrarlos.

No sabes lo que cuesta

»del aire«.

Niña, el mirarlos

»Madre, a la orilla«.

Dicen que no me quieres,

ya me has querido.

Váyase lo ganado,

»del aire«.

Por lo perdido,

»Madre, a la orilla«.

 

Polo

¡Ay!
Guardo una pena en mi pecho

¡que a nadie se la diré!

¡Malhaya el amor, malhaya!
Y quien me lo dio a entender!
¡Ay!

      Poemas (castellano)

Joan Magrané - Tres poesías de Bartomeu Rosselló-Pòrcel (1913-1938)


Inicio de campana
Inicio de campana

efímero entre los árboles

—fuera puerta— de tarde.

El polvo de los trigos apaga

un oro trémulo en pinchos

blanquecinos de llano.

El ámbito se dobla y perdura

despedidas de añoranzas de hoy mismo.

Desvario de vías solitarias.

Arcilla y cal.

Ventanas de la casa cerrada,

cuando vuelvo, por la tarde,

girándome de vez en cuando.

 

Lluvia en el jardín del Ateneo
Breves rojeces sutiles en rayo.
Pequeños círculos de verde y blanco.
Graciosas curvas del herbaje,
agazapadas en el cuadrado.
Una piedra, en medio, pone platas
y plomos en combate.
Y, sobre todo,
terciopelo y negro de palmeras
nunca agitadas por ningún viento.

 

Leda
El agua riza un aire fino

—estrofa de azules, caricia—

y acusa sedas recientes,

prisión de lunas fingidas.

Sobre el cristal, un umbrío

divino ruido lascivo.

Ondas y plumas en flagel.

Nervio de rosas. Enigma.

Mármoles del instante se encienden

cerca de la fuga imprevista.

Pompa, silencio, fatiga.

Curva de blancos y de espinas.

El escenario juega con

la procacidad maligna. 

 

Frederic Mompou "Combate del sueño" (Josep Janés, 1913-1959)

Sólo las flores sobre ti
Sólo las flores sobre ti.

Eran como una ofrenda blanca:
la luz que daban a tu cuerpo
a la rama no volvería; 

Toda una vida de perfume
con el beso te ha sido dada.
Resplandecías de la luz 
que tus ojos atesoraban. 

¡Si yo un suspiro de flor fuera!
me entregaría como lirio
a ti, a fin de que mi vida

en tu pecho se marchitara.
E ignorar por siempre la noche,
que junto a ti se desvairía.

El pensamiento de los dos
El pensamiento de los dos
a un mismo viento y vela ardiendo,
debió esta noche de partir

por mares donde nuestro tierno amor
se vuelve música y cristal.

Nos era el beso transparencia,

si el agua tú, espejo yo,
cual si abrazáramos la ausencia. 

El cielo nuestro era quizá
soñar de besos convertidos
en melodía y un no ser
de cuerpos y ojos encendidos

en blanco arder y un anhelar
sedas de lirio acariciar.

 

Te presentía como el mar
Te presentía como el mar
y como el viento, inmensa, libre,
alta, más alta que el destino

y que el azar. Y en mi existencia
un alentar. Y veo en ti
cómo te limitaba el sueño.
No eres nombre ni ademán. No voy a ti 
como a la azul imagen 

de un sueño humano. Tú no eres mar 
apisionado entre las playas,
ni viento preso en el azur. 

No tienes límites, no hay voz
para expresarte, ni paisajes
para tu luz, ni lo serán.

Hazme la vida transparente

Hazme la vida transparente
como tus ojos;

vuelve bien pura mi mano,

y al pensamiento

tráeme la paz.

Otra suerte ni deseo,

que la de seguir,

la estela blanca que nacía

de tus caminos.
Y no languidecer
para ser espejo de unos ojos.
Querría ser como un río olvidadizo,

que se entrega al mar,
las aguas puras de todas imagen
con un anhelo de azul.
Y ser entonces feliz
de vivir lejos de amores oscuros
con la esperanza de tu cielo.

Ahora no sé si aún te veo [trad. de Jesús Pardo]

Ahora no sé si aún te veo.
Mis ojos mírante, y querría
que esto ver fuese. Si supiera
verte y saberte, cuán avaro 

sería de decir que en el orbe
espejo alguno te expresara, 
la más clara agua; ¡sólo alienta
un pecho que lo que el cristal 

ni ve ni oye ama! ¡Así fuera!
¡Que únicamente en mi estuvieses!
¡Mínima, lejos de mis ojos! 

¡Tan mínima a mirada y gestos,
a imagen, voz, que fuese yo
parte de ti, viva en mis ojos!

      Gedichte (Deutsch)

 

Eduard Toldrà - Sechs Lieder (1913-1938)

Ein mutiges Mädchen
Ein mutiges Mädchen
schimpfte ihre alte Mutter,
wenn sie die Stunden
fröhlich und spaßig verbrachte.
Und sie, ihre Liebe zu entschuldigen,
mit einfachen Beredsamkeit,
sang sie mit dem Tamburin,
tausendmal die gleiche Wörter:
Nun da ich nur ein Mädchen bin, Mutter,
lassen Sie mich nun genießen,
ohne mich zu schimpfen.
Was schadet uns Salicio
wenn er mich beim gehen guckt,
und meinen Unterrock zieht
oder am Arm mich kneift?
Nicht denken, Mutter, daß er
meine Schande sucht, sagen Sie sowas nicht!
Mein Vergnügen nur und seines,
mit dieser Liebe begehrt.
Nun da ich nur ein Mädchen bin,Mutter,...
Wenn ich geheiratet werde,
Familienfrau geworden,
werden tausende Pflege mir übrig bleiben,
meine Freude wird aber fehlen.
Deshalb möchte ich, Mutter,
glücklich meine Juggesellin Tage verbringen,
beim Tanzen, Spielen und Lachen.
Nun da ich nur ein Mädchen bin, Mutter,..


Mutter, ich sah ein paar Äuglein
Mutter, ich sah ein paar Äuglein,
grün, glücklich und schön,
ach, ich sterbe für sie
aber sie lachen auf mich!
Die beiden Mädchen in ihren Himmel
haben sie sich so abgeändert,
dass die Farbe der Hoffnung
verwandelte sich in Eifersucht.
Ich glaube, Mutter, dass ich
mein Leben und Tod in ihnen sah.
Ach, ich sterbe für sie
aber sie lachen auf mich!
Wer hätte gedacht, daß die Farbe
dieses Glücks mich betrügen würde!
Aber welcher liebloser,
hätte es nicht so gedacht?
Mutter, ich verirrte mich in ihnen
und es wäre Zwang in ihnen sich zu suchen.
Ach, ich sterbe für sie
aber sie lachen auf mich!

Morgen am Johannestag
Morgen am Johannestag,
prächtiger Morgen,
wenn Damen und Herren

den Gottesdienst zu hören gehen,

so geht meine Dame,

die beste unter allen.

Sie trägt doppeltes Unterrockt, Lackmus Mantille,
Bluse mit Gold und Perlen, besticktam Ausschnitt;
in ihrem schönen Mund trägt sie ein bisschen Süßes;
auf ihrem Gesicht so weiß einen Spur Morgenrotes
und in ihren blauen Äugelein hat sie ein bisschen Alkohol;
so kam sie hinein in der Kirche, strahlend wie die Sonne.
Die Damen sterben von Neid und die Herren von Liebe;
der, der im Chor sang, verrirte sich im Kredo.
Der Abtwährend des Gottesdienst tauschte die Lesung.
Sängerknaben, die ihm halfen schuffen keine richtige Antwort.
Statt „Amen, amen“ zu sagen, sagten sie "Liebe, Liebe“.

Keiner darf glücklich sein

Keiner darf glücklich sein, meine Dame,
auch nicht unglücklich, bis man Euch anschaut.
Weil diese Seligkeit vergeht,
falls man Ihnen würdig sich hält.
Also dann, ohne Euch zu kennenlernen,
darf keiner glücklich sein, meine Dame,
auch nicht unglücklich, bis man Euch anschaut.


 

Liedchen / Die ihr schwebet um diese Palmen

Die ihr schwebet

um diese Palmen

in Nacht und Wind,

ihr heilgen Engel,

stillet die Wipfel!

Es schlummert mein Kind.

Ihr Palmen von Bethlehem

im Windesbrausen,

wie mögt ihr heute

so zornig sausen!

O rauscht nicht also!

schweiget, neiget

euch leis und lind;

stillet die Wipfel!

Es schlummert mein Kind.

Der Himmelsknabe

duldet Beschwerde,

ach, wie so müder ward

vom Leid der Erde.

Ach nun im Schlaf ihm

leise gesänftigt

die Qual zerrinnt,

Stillet die Wipfel!

Es schlummert mein Kind.

Grimmige Kälte

sauset hernieder,

womit nur deck ich

des Kindleins Glieder!

O all ihr Engel,

die ihr geflügelt

wandelt im Wind,

stillet die Wipfel!

Es schlummert mein Kind.

 

Nachdem ich dich kennenlernte
Nachdem ich dich kennenlernte,
ist mir nichts mehr nötig:
die Sonne um den Tag zu haben,
April für die Rosen.
Von mir aus könnten die Morgenröte
einen weiteren Beruf ausüben,
da ich ein Licht kenne,
das Schatten grauen kann.
Nun könnte die Nacht den suchen,
der ihren Sternen kennen möchte,
da für meine Astrologie
sind sie bereits karg und wenig.
Nachdem ich dich kennenlernte...
Mein Beten um die Glorie
stört nicht mehr den Himmeln,
da meine Seligkeit
eine kurzere Tagesreise braucht.
Nun könntet die Perlmuschel
ihre Perlen in Muscheln bewahren,
da ich Taucher in einem Lächeln
kann sie in einem Mund fischen.
Nachdem ich dich kennenlernte...

 

Joan Magrané - Drei Gedichte von Bartomeu Rosselló-Pòrcel (1913-1938)

Beginn der Glocke

Beginn der Glocke

kurzlebig zwischen den Bäumen

-draußen vor der Tür- am Nachmittag.

Der Weizenstaub erlischt

ein zitterndes Gold an den weißlichen

Spitzen einer Wiese.

Der Umreich biegt und besteht

heutigen Abschiede der Sehnsüchte fort.

Verirrungen einsamer Wege.

Ton und Kalk.

Fenster des geschlossene Hauses,

wenn ich am Abend zurückkomme

und ab und zu mich umdrehe.

Regen im Garten des Ateneus

Kurze subtile Rötungen bei Blitzen.

Kleine Kreise von Grün und Weiß.

Graziöse Kurven des Grases,

in dem Quadratgebückt.

Ein Stein, in der Mitte, bringt Silbern

und Bleie zu den Kampf.

Und vor allem,

Samt und Schwarz der Palmen

nie von irgendeinem Wind erschüttert.

Leda

Das Wasser kräuselt eine feine Luft

-Strophe von Blauen, Streicheln-

und betontjüngsten Seiden,

Gefängnis fingierter Monden.

Auf dem Glas, ein göttlicher Schatten
lasziv häufig tret.

Wellen und Federn wie ein Geißel.

Ein Nerv aus Rosen. Rätsel.

Marmore des Augenblickes funkeln
nah an die unerwartete Fuge.

Pomp, Stille, Erschöpfung.

Kurve aus Weißen und Rückgraten.

Die Bühne schelmisch spielt

die bösartige Frechheit.

Xavier Montsalvatge "Fünf schwarze Lieder"

 

Kuba im Inneren eines Klaviers
Als meine Mutter ein Erdbeersorbett als Hut trug,
und der Rauch der Schiffe noch der Rauch aus Havanna war,
Cádiz, schläft zwischen “Fandangos” und “Havaneras”,
und ein Papageichen am Klavier wollte als Tenor singen.
Sag mir, wo ist die Blume
welche die Menschen so sehr verehren.
Mein Onkel Antonio kehrte zurück mit seiner aufständischen Art.
“La Cabaña” und “Príncipe” erklangen in den Höfe vom Hafen.
(Nun scheint die blaue Perle des Karibischen Meeres nicht mehr,
schon ist sie erloschen, sie starb.)
Ich traf die schöne Trinidad…
Kuba hat man verloren und jetzt stimmt es.
Es ist die Wahrheit und keine Lüge.
Ein flüchtender Kanonier kam
und sang es in Guajiras.
Havanna hat man bereits verloren.
Es war die Schuld des Geldes …
Schweigt,fällt der Kanonier.
Aber danach, aber – ach – danach,
war es, als sie das JA
zu einem YES verwandelten!

Habanera Rhythmus
Das kreolische Mädchen kommt vorbei
mit ihrem weissen Reifrock. Wie weiss!
Hallo, Krepp deines Schaumes!
Seemänner, schaut sie an!
Sie ist in Monden gebadet, die ihre Haut verdunkeln!
Mädchen, beschwere dich nicht während dieses Abends.
Ich möchte das Wasser befehlen,
nicht aus dem Gefängnis deines Rockes zu fliehen.
Dein Körper schliesst heute Abend den Duft einer aufgeblühten Dahlie.
Mädchen, beschwere dich nicht.
Dein fruchtiger Körper ist auf frischen Brokat eingeschlafen.
Deine Hüfte bewegt sich so edel wie eine Peitsche.
Deine ganze Haut riecht fröhlich nach Zitronen- und Orangenbaum.
Die Seemänner schauen dich an und bleiben starrend.
Das kreolische Mädchen kommt vorbei
mit ihrem weissen Reifrock. Wie weiss!

Schlaflied für ein schwarzes Kind
Ninghe, ninghe, ninghe, so klein,
das schwarze Kind, das nicht schlafen will.
Kokosnuss Kopf, Kaffeebohne,
mit niedlichen Fleckchen,
mit grossen Augen wie zwei Fenstern zum Meer hinaus.
Schließe die Augen,
beängstigtes schwarzes Kind,
der weisser „mandinga“ könnte dich fressen.
Du bist kein Sklave mehr!
Und wenn du viel schläfst,
der Herr des Hauses verspricht dir
einen Anzug mit Knöpfen,
um ein Laufbursche zu werden.
Ninghe, ninghe, ninghe, schlaf klein schwarzes Kind,
Kokosnuss Kopf, Kaffeebohne.

 

Chévere
Chévere durch den Messerstich
wird er selbst das Messer:
hackt Stücke aus dem Mond
aber der Mond geht aus;
hackt Stücke aus dem Schatten
aber der Schatten geht aus,
hackt Stücke aus dem Gesang
aber der Gesang geht aus,
und dann, hackt und hackt
seiner unartigen Negerin Fleisch.


Schwarzer Gesang
Yambambo, yambambe!
Läutet der congo solongo,
läutet der Schwarze schön schwarz:
Aoé! congo solongo del Songo
tanze yambo über einen Fuß.
Yambambo, yambambe.
Mamatomba serembé cuserembá,
der Schwarze singt und betrinkt sich,
mamatomba serembé cuserembá,
der Schwarze betrinkt sich und singt.
Mamamomba serembé cuserembá,
der Schwarze singt und geht.
Acuememe serembó aé,
yambambó aé, yambambé aó,
Tanz, Tanz, Tanz des Schwarzes,
welches niederwirft;
Yambá! Yambó!
¡Yambambé! ¡Yambambá! ¡Yambambé!
Tanze yambo über einen Fuß.

Frederic Mompou "Kampf des Traumes" (Josep Janés, 1913-1959)

Liegend auf dich nur die Blumen
Liegend auf dich nur die Blumen,
sie waren wie eine weiße Opfergabe.
Das Licht, das sie an deinen Körper gaben
wurde nie zurück zum Zweig.
Ein ganzes Parfüm Leben
durch seinen Kuss wurde dir gegeben.
Du strahltest wegen des Lichtes,
in dem geschlossenen Blick angehäuft.
Könnte ich der Seufzer einer Blüte Seufzer sein,
wie eine Lilie dir mich ergeben,
damit mein Leben verblühte,
verblühte auf deiner Brust.
Und nie wieder die Nacht kennenlernen,
die neben dir verschwand.

Diese Nacht der gleiche Wind
Diese Nacht der gleiche Wind
und die selbe entzündete Kerze
sollten deinen Gedank und meinen
durch Meere bringen, wo die Zärtlichkeit
verwandelt sich zur Musik und Kristall.
Der Kuss wurde durchsichtig,
wenn du das Wasser warst,
war ich der Spiegel.
Als wir eine Abwesenheit umarmt hätten.
Unserer Himmel wäre, vielleicht,
so ein ewiger Traum von Küssen,
die Melodie und ein nicht-Sein werden,
von gemeinsamen Körper und funckelnden Augen.
Mit weissen Flammen und einem Seufzer
aus Seiden von Lilien zu streicheln.

 

Ich ahnte dich wie das Meer
Ich ahnte dich wie das Meer
und wie der Wind, unendlich, frei,
hoch über jeden Zufall
und jeden Schicksaal,
und in meinem Leben
wie das Atmen.
Und nun dass ich dich habe,
merke ich dass dieser Traum dich begrenzte.
Du hast keinen Name weder Gest.
Ich komme dir zu,
nicht wie der blauen Bilder
eines menschlischen Traums.
Du bist nicht das Meer,
das Gefangene in den Strände ist,
du bist nicht der Wind,
festgehalt in den Raum.
Du hast keine Grenze,
es gibt noch keine Wörter um dich zu beschreiben,
auch nicht Landschaften um deine Welt zu sein,
werden sie nie geben.

 

Mach mein Leben durchsichtig
Mach mein Leben durchsichtig
wie deine Augen.
Schaffe mein Hand rein
und bringt Ruhe meinem Gedanken.
Ich will kein anderen Zufall
als die Kielspur zu folgen,
die aus deiner Wege gebar,
und um Spiegel ein paar Augen zu sein,
nicht zu verwelken.
Ich möchte wie ein vergesslicher Fluss sein,
der dem Meer sich einlässt,
das Wasser rein von allen Bilder,
wie eine Sehnsucht nach Blau.
Und dann froh werden,
weil ich weit von dunkleren Lieben lebe
mit der Hoffnung deines Himmels.

 

Nun weiss ich nicht ob ich dich sehe
Nun weiss ich nicht ob ich dich sehe,
die Augen gucken mich
und ich möchte das
wäre dich zu sehen.
Wenn ich wusste,  dass das dich zu sehen
auch das Kennen ist,
wie habsüchtig wäre ich,
um zu sagen zu können,
dass keiner Spiegel der Welt,
auch nicht das stillste Wasser
dich nennen können.
Da nur eine liebende Brust ausatmen kann,
was der Kristall nicht sehen weder sagen kann.
Wenn das so wäre, dass du in mir wärest!
Zu einem Gest, einem Blick, so reduziert,
einer Bild, einer Stimme,
dass ich Teil von dir wäre,
lebendig durch meinen Blick.

Manuel de Falla: Sieben spanische Volkslieder (Anonym)

Das maurische Tuch

Auf das feine Tuch im Laden
fiel ein Fleck;
man verkauft es
zu einem geringeren Preis,
weil es seinen Wert verlor.
Weh!

Seguidille aus Murcia

Wer im Glashaus sitzt,
darf keine Steine auf das Dach des Nachbarn werfen.
Wir sind Maultiertreiber,
vielleicht treffen wir uns unterwegs!
Wegen deiner großen Inkonstanz
vergleiche ich dich mit einer Peseta, 
die von Hand zu Hand läuft,
am Ende ist sie wohl abgerieben,
sieht nach Falschgeld aus
und niemand nimmt sie an.

Lied aus Asturien
Um zu wissen, ob er mich trösten würde,
schmiegte ich mich an einen grünen Pinienbaum.
Als er mich weinen sah, weinte er.
Und der Pinienbaum, da er grün war,
weinte er, als er mich weinen sah.

 

Jota
Alle meinen, daß wir uns nicht lieben,
weil sie uns nicht miteinander reden sehen;
dein Herz und meines sollten sie fragen.
Ich verabschiede mich schon von Dir,
von Deinem Haus und Deinem Fenster,
selbst wenn es Deiner Mutter nicht Recht ist,
leb wohl, mein Mädchen, bis morgen.
Selbst wenn Deiner Mutter das nicht Recht ist..."

 

Wiegenlied

Schlaf, Kind, schlaf ein,
schlaf, meine Seele,
schlaf, Morgensternchen.
Nanita, nana,

schlaf, Morgensternchen.

 

Lied
Verräterisch, wie sie sind,
werde ich Deine Augen begraben.
Du weißt nicht, wie schwierig mir liegt,

“aus dem Luft”,
Mädchen, sie anzuschauen,
"Mutter, am Ufer".
Man sagt, daß Du mich nicht liebst,
Du hast mich früher geliebt.
Gewinn und Verlust,
“aus dem Luft”,
gleichen sich aus,
"Mutter, am Ufer".

Polo

Weh!
Ich trage eine Trauer in meiner Brust,
weh!, davon werde ich niemandem erzählen.
Verflucht sei die Liebe, weh!,
und derjenige, der mich sie andeutete.
Weh!

 
 

© 2020 by Anna Alàs i Jové

Anna Alàs i Jové, mezzosoprano